domingo, 16 de agosto de 2015

Pinturas murales de Santa María de Pesqueiras (Chantada-Lugo).


Pinturas murales de Santa María de Pesqueiras (Chantada-Lugo).

Por fin podemos disfrutar de las pinturas del siglo XVI, que algún maestro itinerante recibió el encargo de pintar. Quizá sea del donante la misteriosa imagen que desde un lugar privilegiado nos observa en su medallón, a la vez que se inclina ante la imponente imagen de María. 


En realidad, las pinturas nos cuentan una historia conocida por todos, pero a su vez juegan entre ellas y con nosotros con sutiles y curiosos guiños que a primera vista pasan desapercibidos. Estamos ante una Anunciación curiosamente fragmentada para adaptar al espacio la representación. A un lado encontramos al arcángel Gabriel, y al otro una delicada María que irradia serenidad y pureza en todos sus detalles.





Preside el conjunto el Pantocrátor, el Padre Eterno, sosteniendo en una mano la bola del mundo, que corona con una cruz, mientras que con la otra nos bendice o nos advierte. La figura tiene una tiara triple y una colorida capa roja. La magnificencia del Juicio Final, imponente y aterradora, se despliega por el muro sur.



 Por eso allí está San Miguel luchando contra el dragón, el símbolo del mal, al que consigue dominar. 


Pero aquí encontraremos el capricho manierista, que se asoma en las poses forzadas, casi teatrales, de los condenados, y en la maldad de los pecadores.


Y en el uso del trampantojo, que nos lleva a confundir pintura con arquitectura. 


El ingenio y el poder del mal se manifiestan en demonios que portan mosquetes, que con su izquierda manejan y nos amenazan. En el lado del mal los colores se encienden, se vuelven rojos, tierras.. y todo es absorbido por una boca demoníaca. 


El lado del bien lo domina San Pedro, que espera y acoge en sus murallas a los justos, ordenados y obedientes que caminan hacia él.


Cristo aparece sobre nubes celestiales, anunciado por ángeles trompeteros y flanqueado por su corte celestial, donde todos sabemos quién es quién a través de sus atributos, que a su vez nos recuerdan lo importante y duraderos que son nuestros actos.


En el muro norte, la Resurrección también se adapta al espacio disponible: en La “Ribeira Sacra” el espacio era un tesoro, y la lucha por su conquista una quimera, que está presente en todo.



El mensaje está lanzado… y tú serás uno de los afortunados que lo entienda. 

(Información de "Máis que Románico"...http://www.maisqueromanicorutas.com/).